Quien Soy

Mi nombre es Maritza Soto Kemp, como Doctora en Educación he trabajado en docencia, investigación, evaluación y diseño de programas educacionales; sin embargo, mi llegada al mundo educativo fue bastante sinuosa, pues mi formación de pregrado fue de ingeniería pesquera. Desde esa formación destinada a la productividad en la empresa en mi caso a productos del mar, inicié un acercamiento con esta extraña materia que hasta los días de hoy me interpela, la educación. En principio fue para mí una relación utilitaria, había que capacitar para acreditar a la industria nacional y cumplir con los nuevos requerimientos de la comunidad europea.

Me encontraba radicada por motivos laborales propios de mi actividad profesional en la región de Magallanes por el año 2003, estando en pleno desempeño de mis deberes como ingeniero pesquero acudí a una solicitud de entidades como Sercotec y Corfo, los que requerían básicamente capacitaciones y levantar perfiles para pescadores artesanales de la zona. Asi, fue como concluí por dejar la industria pesquera y adentrarme en un nuevo mundo. Allí iniciaron los primeros obstáculos, la familia no veía con buenos ojos esto de dejar la ingeniería por educación, era un desvarío de mi parte; por el otro lado estaban los recelos y exigencias del sector educativo, lo que me animó a tomar esta línea de formación, cursé un magister en educación en Chile mientras seguía trabajando, hasta que en el 2007 hice las maletas y aterricé en la Universidad Autónoma de Barcelona, España. Allí luego de haber realizado con el Máster universitario en investigación ingresé al doctorado; finalmente me entregaron un gran papel que dice, Doctora en educación por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Han pasado años de todo eso y del camino no han brotado espontáneamente las respuestas certeras que buscaba ¿qué es educación?, ¿qué es esto de aprender, de enseñar? entre otras. Educación es un terreno delicado lleno de cerrojos producto de su génesis, su historia y apasionadas ligaduras con la política, la economía, la sociedad; sumado a ello, adentrarse en el proceso particular de como aprendemos las personas, escapa a lo visible apareciendo muchas “cajas negras”, donde la psicología, la biología, la neurociencia y tecnología se instalan hoy con nuevos bríos.

La educación es sin duda una materia de carácter poliédrico, lo que exige reconocer desde donde se observa para decir lo que se dice, de otra forma nos perdemos en esta inmensidad de saberes que por su propia naturaleza son difíciles de aunar para concretar unos objetivos, unas metas específicas que la educación institucional necesita para avanzar en cada nivel. Tampoco podemos dejarnos caer en simplismos, siendo necesario asumir una red de relaciones compleja, atendiendo tambien a los cuerpos teóricos propios de la materia que se han construido a través de las épocas y dan sentido a una práctica pedagógica reflexiva.

La educación y los seres humanos tenemos una relación tan estrecha que si intentamos separar al hombre de su educación, este como tal, ya no existiría. Nos hacemos humanos en una cultura, en una educación; llegamos al mundo como promesa, como proyecto, luego ella nos transforma y no termina nunca de nutrirnos sacando de cada uno lo que tengamos dentro. Serán nuestras circunstancias, la educación que nos toque la que concretará nuestras potencialidades genéticas, además de activar la determinación de nuestra propia voluntad en la implicación del proceso educativo.

INTRODUCCIÓN:
Educación, es una de las cuestiones que más ampliamente preocupan a los seres humanos, tanto por sus efectos personales como sociales; sin embargo, su definición es siempre difícil, la polisemia del término lo complejiza aún más.

POSIBILIDAD DE LO HUMANO:
Educare vs. Educere dos verbos latinos desde donde se estima procede la palabra EDUCACIÓN, desarrollándose corrientes que se decantaron por uno u otro en el pasado; el primero señala “crianza”, “alimentar” mientras el segundo significa “extraer de adentro hacia afuera”. Hoy día, se entiende por educación un proceso interactivo entre ambos verbos, un flujo dinámico entre guiar al estudiante (educare) apoyándose en sus propias capacidades personales que deben salir a la luz, (educere). Ahora bien, esta definición lingüística no es más que un acercamiento a la materia recurriendo al origen etimológico de la palabra educación, la complejidad del tema queda lejos de estar resuelta.

Miradas tendremos muchas al momento de definir que es educación y desde distintas disciplinas; biología, economía, sociología, epistemología etc.; que se habla de una educación de proceso, de sistemas, liberadora o adiestradora; aunque algunas puedan sonar retrogradas, ideologizadas o tecnificadas, todas son parte de nuestra escindida historia y de la historia estamos hechos. En lo que podemos encontrar consenso suficiente es que el hombre como especie humana, no nace hombre; es la educación quien lo hace hombre, lo humaniza. Es siempre una mixtura inacabada entre su propia genética y la cultura en la que vive o, dicho de otra forma, entre su naturaleza biológica y lo que hace de él la educación que le toca vivir.

Con todo, me animo a decir que con cada aportación seria y reflexiva que tenemos sobre educación nos conocemos un poco más a nosotros mismos, alejándonos de nuestra orilla segura, de esa soledad triste que genera la ceguera testaruda negando otras miradas. En consecuencia, con cada punto de vista tenemos la posibilidad de adentrarnos al entendimiento global, propio de seres relacionales. Si bien cada definición de educación resulta necesaria y urgente según el punto de vista desde donde se presenta, luego ninguna resulta suficiente. Sin embargo, al darnos cuenta de que tenemos un espacio en común donde habitamos, podemos concluir que ninguna definición o mirada es muro; sino que todas son puentes.