IMAGENES QUE FUNDEN PALABRAS

El último cuadro (5), cada circulo de color azul representa centros, puntos que se transforman en focos de sobreposición de las elipses, mostrando estas últimas, el flujo circular de la concepción ideológica aplicada, lo que naturalmente genera fricciones al sistema, gatillando nuevas ideas de mejora con la propia ejecución de la propuesta o flujo de la idea aplicada; la que tendrá la potencialidad de ocurrencia autónoma, en la medida que responda con eficiencia a las exigencias del entorno. La subordinación o coexistencia de las partes del entramado sistémico cruzará de forma natural sus límites, al abrirse a la generación de la respuesta eficiente y eficaz, la que en consonancia engendrará nuevos modelos, metamorfoseando el existente, de allí las líneas del costado de los cuadros que señalan la desintegración de la red Economíca. para reconstruir otra, diseño que hace recursivo el desarrollo de propuestas. Las denominadas aquí, elipses ejes, se irán turnando la conducción del modelo según el desenlace de situaciones vivenciales que se desprenderán del propio movimiento que conllevan sus resoluciones. Hoy vivimos la dirección de la cuerda presentada en color amarillo en advertencia de peligro con el avance eruptivo de la Ciencia y Tecnología, peligro como advertencia, pues cualquier decisión implica elegir que algo se mantenga y algo se descarte, por lo que se debe estar alerta a los frutos que germinen de esa decisión.

En la imagen 5, cada elíptica representa pretensiosamente una proyección de lo que es “una idea”, entendida aquí como pensamiento o estructura abstracta que surge en la mente humana y que al fundirse con la materia desde un plano de proyección específico de tiempo- espacio que habitamos, encarna la realidad común y característica de la especie humana y como tal, objeto de estudio y conocimiento intelectual. Asi, la idea congrega diversos e innumerables adherentes que la sostienen dotándola de presencia viva en la sociedad, adquiriendo una forma concreta que se materializa en estamentos propios de una forma de convivir, dando un orden y significado a las relaciones del grupo humano.

Mientras el sistema mantenga un aceptable nivel de armonía en sus conexiones internas y externas este se expande culturalmente, abriendo espacios para establecer las réplicas del proceso; instauración y propagación de una idea que se materializa en sistemas de gestión y administración. Dicho de otra manera, una “estructura ideal, en efecto mental” pasa a ser y hacer realidad una “estructura aplicada, concreción material”. Luego, instauradas las instituciones que sostienen la organización social (materialización de elipses o ideas) estas son sensibles a los movimientos de su plano de proyección. En consecuencia, las elipses pueden flexibilizarse al extremo hasta deformarse, cortarse en algún punto o volverse círculos pesados y sólidos (4), a modo de escudo protector entre las “luchas de entendimiento e ideologías”.

El desequilibrio se expresará en algún momento con el levantamiento de nuevas nociones, la evolución social buscará romper el aislamiento cultural para generar el cambio, moviendo el núcleo del sistema para conseguir romper su inercia hasta transformarlo (3). A estas alturas el caos es tangible, la batalla ideológica levanta sobreposición idearía en la maquina social, la lucha es ahora territorial, el sistema pesa y metamorfosea, la solides disuelve los espacios internos ralentizando hasta cancelar el flujo; ahora la espada de Damocles se sitúa en el núcleo (3).

Ideas, conceptos, saberes; todos buscan expresarse en el mundo que habitamos, siendo la concreción; es decir, el objeto tangible el centro de atención. Los movimientos gestores de la concepción primera intangible que dieron paso a la realidad concreta se olvidan, negándose a ver como el enlace entre idea y concreción generan espontáneamente un nuevo ritmo en el movimiento despejando otras rutas de navegación al conocimiento; anticipando al mismo tiempo, lo perecedero de la solución dada como verdad.

Seguramente es por este motivo que la dignidad no tiene precio, pues ella busca lo sustancial e intangible del ser humano, pasando por sobre la objetivación del mundo, apelando a una libertad consciente que rompe con el determinismo, cargando el comportamiento humano de responsabilidad individual y social, alejándose asi del valor economicista de un mundo saturado de concreciones utilitarias con fecha de caducidad.

Existen dimensiones, tiempos, espacios, o lugares desde donde surgen las ideas y otro lugar donde ellas se materializan (1); el mundo habitado por el ser humano (2). Lo corpóreo de nuestra existencia con cuerpos de carne y huesos, marcados por el tiempo del reloj y los días calendario tienen vida finita y predecible, por lo que llevamos prisa. Es recurrente escuchar decir que el ser humano vive muy poco, cuestión cierta comparativamente hablando, aunque dependerá de con quien nos comparemos evidentemente; si lo hacemos con los años de vida de una mosca veremos somos aventajados dando veracidad a la afirmación. Aquí radica en parte nuestro problema, porque no solo vivimos más años que la mosca, sino que tenemos conciencia de ello y construimos una historia, tenemos registros del pasado, tenemos esa disposición a preguntarnos cosas, cosas para las que no tenemos respuestas certeras, solo hipótesis incompletas.

Ciencia, tecnología o cualquier saber es inútil de no servir a los criterios que rigen hoy el mundo, Eficiencia y Mercantilización. La idea de que podemos y debemos ser servidos se nutre con la promesa del desarrollo, tentando con satisfacer estas egocéntricas aspiraciones, cobrando vida la dualidad del ser humano; calidad o cantidad, conducta ética o conducta hedonista. La evaluación crítica de la ciencia aplicada deja al descubierto lo insuficiente, los puntos débiles, las limitantes, el desajuste, la injusticia de las soluciones entregadas a la población como respuesta; abriéndose espacios para otras formas de hacer, de estar y ser. Asi, como un ciclo que se repite y se repite para seguir repitiéndose siempre sujeto a un patrón: “estructura ideal en efecto mental” haciendo real una “estructura aplicada, concreción material”, diseñamos respuestas y damos formas al vivir con un margen de eficiencia que no tiene una cantidad determinada de años de uso eficiente, siendo las relaciones que se generen en el contexto dinámico las que determinarán su permanencia.

Este patrón de aprendizaje inevitablemente genera sobreposición de ideas; es decir, luchas de poder en la sociedad. En algún punto el plano de proyección del proceso; idea-concreción, se satura por más sofisticación tecnológica (3) que prometa agilizarlo, transparentarlo e impedir colisión o sobrecarga, igualmente se cuestionarán puntos del modelo levantando propuestas antagónicas en el medio. Por otra parte, la participación de la tecnología como agente de apoyo en la agilización del proceso, comienza a gestar con su impacto otras imágenes que cambian el sistema al cual por diseño apoya, apareciendo nuevos significados que desencadenan otros pensamientos, otros métodos. En efecto; es inevitable que la interacción de las partes modifique la estructura; considerando además que la variable tecnológica no solo agrega sofisticación técnica, sino dependencias de hardware y tendidos sociales tecnologizados que terminan cobrando predominancia.