EL TODO ES RELACION, NO SUMA DE PARTES

El todo es relación, no suma de partes

El ser humano piensa y siente, imagina y desea, se mueve por necesidades tangibles fundamentales y también por aspiraciones ilusas. Es carne y huesos; materia, pero también esencia intangible, buscador de sentido y portador de consciencia, todo se conjuga intrincadamente para hacerse visible en un actuar que siendo de alguien, no le pertenece más que a todos los que lo acompañan en esa danza misteriosa de lo que llamamos existencia.

Las actitudes corresponden a la antesala del comportamiento, entendidas como disposiciones para actuar que despliegan aprendizajes y condicionantes biológicas (básicamente del sistema nervioso, endocrino y genético) necesarias para un determinado comportamiento. En este punto, es necesario distinguir las acepciones del término “competencia”, uno será la competencia como factor de mercado que hoy lidera las relaciones en la sociedad y otro, es la acepción pedagógica que, si bien recogió el término desde la empresa, lo ha ajustado a criterios de aprendizaje sistémicos involucrados con el cómo aprenden las personas.

Asi, podemos establecer que la actitud en educación corresponde a la ejecución de la competencia, entendiendo sintéticamente la idea de competencia en el contexto educativo; como un actuar complejo y exitoso en los fines de su desempeño, según criterios previos establecidos para su ejecución. Antes de la ejecución de la actitud o comportamiento, los movimientos al interior de nuestro cuerpo son intensos, si bien existen acciones que ocurren casi instantáneamente, vinculadas a necesidades biológicas del organismo para mantenerse vivo; el respirar, por ejemplo; también hay actuaciones que impugnan reflexión, niveles de conciencia.

El comportamiento como ejecución del saber competencial que refleja presencia humana en el mundo conlleva movimientos internos previos a la ejecución asi como movimientos o efectos en los sistemas externos posteriores a la misma, exigiendo entonces un análisis crítico de la persona en su actuar. (fig. N°1).

Nada surge de la nada, siempre hay algo previo tanto fuera como dentro, el mecanismo que subyace se mantiene oculto al ojo humano. Si bien hoy reconocemos relaciones intrínsecas entre sistemas; sabemos por ejemplo del peso de las emociones en el vivir y convivir, sabemos más de las interacciones internas y externas de nuestro cuerpo como sistema biológico, sabemos mucho más de nuestra historia, del tiempo y del espacio; aún tenemos solo medias respuestas, seguimos preguntándonos, buscando y avanzando.

La neurociencia y la física recientemente han hecho importantes contribuciones, aportando evidencias de que en efecto la emoción juega estructuralmente un papel crucial en nosotros, contamos con redes neuronales y lugares en el cerebro que procesan ese tipo de datos transformándolo en información que se desplaza a otras áreas del cuerpo dando coherencia funcional y sistémica al organismo, contamos con redes neuronales, disposiciones cerebrales con especificaciones y conexiones integrales. Somos cerebro corporizado dice la neurociencia; mostrando que nuestro cuerpo es capaz de saber la respuesta correcta antes que el cerebro, entregando evidencia de un funcionamiento sofisticado e integral de nuestro organismo y por lo demás, desconocido para nosotros mismos. También nos ha enseñado que no tenemos cinco sentidos sino siete, la “interocepción” o sensaciones del cuerpo (hambre, por ejemplo) y la “propiocepción” o posición corporal, siendo los sentidos que el cerebro prioriza según esta ciencia.

Desde la física cuántica han surgido propuestas para abordar una explicación de la conciencia, presumiendo que es la intrincada red neuronal la que quizás la genera guiada por la mecánica cuántica. El desarrollo en materia cuántica está hoy ligado estrechamente al progreso de equipos computacionales más potentes, ciencia y tecnología se congregan con renovado arrojo debido al sorprendente desarrollo  tecnológico para develar los secretos del cuerpo, del mundo, del universo y brindar una serie de aparatos electrónicos al servicio de las personas; siendo esta última característica la que hoy genera niveles de controversia, constatando que las implicaciones de un operar en este caso tecnologizado en el medio, tiene alcances desconocidos para la razón previa, saliendo a la luz solo en su extroversión al mundo.

Con todo el despliegue científico tecnológico, aún no logramos encontrar el mecanismo físico que logre explicar la presencia de actitudes y comportamientos que han coloreado con diversos matices el curso de nuestra a historia; como la espiritualidad, la curiosidad, nuestro anhelo de libertad, nuestra necesidad psicológica y biológica de amor, nuestra capacidad ética y de reflexión. Nuestro mundo interno, la propia mente, al igual que el océano tiene superficie asi como profundidades, estas parecen insondables, llenas de misterio; sin embargo, superficie y profundidad coexisten y se relacionan creando formas de vida, un modelo que se expresa. El intento por explicar la conciencia está en la exploración de estas profundidades; pues sabemos ciertamente que la satisfacción del ser humano en el camino que tome su progreso, no radica en el saber y acumular saberes o materialidades, sino en el “sentido” que se encuentre en el vivir sabiendo lo que se sabe y tiene; aquí es donde el uso reflexivo consciente que se haga del saber aparece como valioso, significando y resignificando aportaciones a mejoras sustantivas del existir; relevando una característica que nos distingue, por lo que resulta una ventaja comparativa frente a otras especies, conteniendo el enigma capaz de hacer posible la existencia y evolución de lo humano en nuestro convivir.

Por insignificantes que podamos ser o parecer frente a la inmensidad del universo y los propios secretos que aún se nos mantienen ocultos respecto a cómo funciona nuestro propio cuerpo, no podemos negar el avance; hoy sabemos más que ayer para dar paso al futuro. Ayer, hoy y mañana están hechos del mismo tejido trenzado; ideas y materia, ambas cual superficie y profundidad naturalmente enlazadas, donde su distinción individualizada solo tiene valor en un análisis teórico anatomista que distingue componentes estructurales, identificados en un momento puntual desde donde se fija la mirada. Sin embargo, sabemos sino por instinto que la disección no muestra ni justifica el cómo se activa y desenvuelve un operar vivo, en efecto dinámico susceptible de cambio.

Somos, aun sin saber cómo somos, existimos sin conocer certeramente nuestras limitaciones ni capacidades; aun así, hay ocasiones en que nos sentimos llamados a unirnos dejando atrás cualquier diferencia, dándolo todo por lo que creemos justo en nuestra experiencia del vivir. Las nuevas remesas generacionales contienen ese argumento donde retomamos el sentido de lo humano. Los más jóvenes son protegidos por su madre, padre, familia, profesores, hemos montado todo un aparato legal, social y educacional inventado en base a lo que aceptamos como importante; la protección de los menores. Asi, con lo bueno y lo malo no hay detención, solo posadas de refugio, solo explicaciones acotadas, esperanza.

Hoy la educación es sostenida por un sistema educativo diseñado por hombres y mujeres que adhieren a la democracia, sistema político que organiza gran parte del mundo que habitamos, ese arte de ejercer el poder en las relaciones constituye el núcleo formal de nuestro vivir como vivimos en sociedad. La democracia es la manera de organización imperante que defendemos como la gran conquista, la idea de que todos sin excepción tengan derecho a votar y de que cada voto tenga el mismo valor, sin duda parece buena idea y hasta conmovedora; aunque a la vista está que la idea resulta ser mejor que la práctica, nuevamente la aplicación concreta de la idea gesta y promueve en su impacto elementos que inciden tanto en la misma estructura democrática como en su hábitat. Los criterios que impone la política, como el arte de ejercer el poder en las relaciones humanas, goza de ser acomodativo con relación al suceso acontecido, por lo que el político debe ser pragmático, realista y nunca idealista. Asi, las inquietudes del ciudadano tienen como respuesta política consideraciones o normativas legales que calman sus temores, para de esta forma generar confianza y mostrar la destreza política del representante. Mantener la organización democrática es crucial, todo gira en torno a ella, colgándosele los demás haceres no sin antes exigirles evidencia, demostraciones empíricas, que hagan sostenible defender una justicia con pruebas y una ciencia objetivable, con dato medible, observable y replicable.

Tanto la técnica como las ideas nacen de las interacciones del ser humano, un encuentro entre personas y mundo; aparecen en un espacio intermedio entre anhelos y materia, anidándose en origen en un cerebro corpóreo para luego regresar al mundo; ya en el mundo, el saber se expande y se contrae producto de tensiones del contexto, la idea termina siendo traducida en la población, adquiere forma y significado práctico, el impulso es entonces a materializarse siendo momento del saber objetivado. El hacer reclama un saber concreto demandando evidencia de eficiencia como criterio de validez para su existencia.

Naturalmente las implicaciones en el campo social levantan disidentes, la diversidad de miradas será conducida y aplacada por la hegemonía ideológica de la política de turno. El cambio se asienta sobre estructuras existentes o nuevas, la transformación está en curso modificando lo conocido al expresarse, costumbres y certezas existentes son cuestionadas. La integración de evoluciones culturales junto a las nuevas evidencias científicas, son nutridas por el momento histórico, coloreando con actualidad el significado de lo hasta allí conocido. Si bien no siempre llegan a borrar el centro, lo medular del contenido, aportan a la puesta al día de los significados abriendo nuevos horizontes. Caminando por las mismas calles y bajo el mismo cielo, incluso junto a las mismas personas, todo ha cambiado, se siente en el aire, se ve en el actuar de la gente, su pensar se movió en distintos ángulos, originando nuevas formas de interacción acompañada de una nueva imagen. Ideas y materia, formas y contenido resumen un nuevo sujeto, un nuevo espacio-tiempo, un nuevo movimiento, despertando actitudes que se constatarán en un comportamiento.

Siempre hay una estructura desde donde se despliega el hacer del ser humano, una organización ajustada a unos principios y valores; ideas y materia. Tanto equilibrio como caos encuentra su disposición, un orden con nuevas reglas que promete romper con la tradición de las hegemonías cotidianas, aunque en la práctica el proceso se reitera, casi por iteración matemática; cambiando solo el lado hacia donde se inclina la balanza. Entonces, nuevamente se repite el acto iniciando otro ciclo del bienestar inventado por el hombre y su política. Donde hoy operan los criterios de eficiencia que agilizan la mercantilización y con ello la competencia, en este caso ya no pedagógica, sino económica.

Asi, todo se mueve constantemente, la tierra no se detiene en su trayectoria alrededor del sol, y como si ese movimiento nos alcanzara la humanidad es empujada a la búsqueda constante de nuevas y renovadas respuestas. Dentro de la dinámica social, el evento del momento será administrado por el poder político, siendo este quien planeará el acontecer venidero en ese arte de ejercer poder en las relaciones, advirtiendo consecuencias. Ahora bien, como los impactos de un evento en la sociedad siempre son de difícil predicción debido a la multiplicidad de factores que se ponen en juego, el movimiento o respuesta puede ser de diversa índole e intensidad, ocasionando desde acciones pacifistas, inacción hasta guerras. Nuevamente el contexto hace surgir nuevas ideas que darán concreción a renovadas o novedosas estructuras, repitiendo el patrón. En esa reiteración constante la concreción de las ideas hace realidad el mundo y con ello su organización, sus sistemas.

Los sistemas de administración de recursos, como el de educación; asi surgen en efecto. Podría pensarse en este punto, que no era necesaria tanta palabra para llegar a lo elemental, la idea de la educación existe y es organizada y materializada a través del sistema de educación del país; sin embargo, el pensamiento que subyace encuentra sentido en destacar como es el movimiento relacional dinámico del mundo y sus sistemas, lo que acertadamente se aproxima a tocar lo que los define. En definitiva, todo es y existe porque hay relación. La individualidad de las partes solo tiene peso en la descripción teórica; un sistema, como el de educación no corresponde a la suma de sus partes sino a los enlaces sistémicos que despliega en su operar, remitiendo a unas interfaces de conexiones vitales y auténticas que dotan la energía y materia al sistema de forma recursiva-relacional.

Es válido asi aceptar que una idea en su propio transitar evolutivo cambia el mundo que habitamos, dando cabida a renovaciones sincronizadas a la constante universal del cambio que rompe con el aislamiento cultural para integrarlo al desarrollo del conocimiento. En esta línea, el carácter determinante y condicionador de la educación es fruto relacional, más que patrimonio exclusivo del sistema educativo. Siendo sí decisivo, que el argumento educativo sostenga, promueva y defienda un avance socio-cultural soportado sobre criterios que sin despreciar las necesidades fundamentales que tienen las personas (necesidades básicas biológicas y sociales) y que como tal debe apoyar en su realización; al unísono, debe mantener una distancia con lo que está fuera del mundo educativo, distorsionando lo fundamental; niveles de consciencia que reconozcan el valor del sentido primero y último de lo humano, disipando dudas frente a la recurrente tensión entre valores éticos y valores económicos hedonistas. De esta manera, persona, educación y desarrollo se mimetizan, ya que educación no solo determina lo que se sabe y hace, sino como se piensa, siente y los valores que guían; será entonces, en ese ejercicio relacional donde nos jugamos nuestro destino.

En consecuencia, los sistemas educativos están intrínsicamente ligados a su tiempo, como todo quehacer humano, su historia es la historia de un ser que piensa y siente al habitar un mundo que ha hecho suyo. Las corrientes de pensamiento en todas sus líneas, filosóficas, antropológicas, tecnológicas etc. se manifiestan a través de modelos entre ellos los educativos, todos pretenden dar soluciones, se han planteado desde iluminación espiritual hasta la liberación de todo dogma o saber preconcebido, proporcionando ideas motoras de progreso económico, certeza científica, utilitarismo pragmático, bienestar social, digitalización, ética y más. Cada tiempo, cada idea ha sido plasmada en un modelo, cada uno ha encontrado su talón de Aquiles, un espacio de inconformidad, gestando entonces un cambio en la mirada que termina proponiendo otro enfoque, nuevos criterios, nueva técnica, nueva ciencia y un modernizado ser humano. Ahora bien, si bien ideales e interpretaciones son variadas, nada escapa al hacer político, el aparente orden temporal del mundo estará supeditado por la política, su ley, su norma; su mirada.

Ahora, el campo de la política inicia sus propias batallas, el afán por ganar la partida, tener la razón y recibir reconocimiento termina acorralando al objetivo original, esa necesidad deseosa de superar el sufrimiento para atascarse en la competencia contra el otro, fuera quien fuera, el asunto es ganar marcando el hito. Trasladando la satisfacción de una meta dignificadora, al deleite de saberse vencedor, como si en ese acto se reivindicara un existir superior al ostentando una razón vencedora.

Hemos transitado desde la esclavitud literal de un ser humano sobre otro a la aceptación de libertades individuales de unos por sobre otros; contando siemprecon alguna teoría que respaldará el actuar, iniciando ya sea con una idea que cobra materialidad en nuestra historia o que una realidad concreta engendra nuevas ideas; práctica o teoría, teoría o práctica; el asunto es que estamos anclados a ese patrón de entendimiento y en efecto de actuación.

Nada existe ciertamente para nosotros sino lo vivimos en carne propia, nos es necesario que sentires y pensares se conjuguen, se anticipen, se boicoteen, se integren. Nuestro conocimiento está ligado a nuestra experiencia del vivir; sin embargo, se requiere tener consciencia de ello, una planta no tendrá consciencia de su existencia, por ejemplo; mientras que un ser humano tiene la capacidad de tenerla. La esencia del acto educativo radica precisamente en despertar conciencias, empoderando a las personas en la toma de decisiones que potencien sus capacidades genuinas, distinguiendo lo superficial de lo profundo, dando trascendencia al ser humano en su búsqueda y encuentro de sentido a su existir.

Es curioso como rápidamente perdemos el horizonte, nos encandilamos con el brillo, primero fueron los astros en el firmamento hasta las actuales luces de grandes construcciones que se elevan a los cielos, que por lo demás ya no son iglesias; sino destellos de luces eléctricas de hoteles, casinos, molles y bancos. Al parecer siempre nos han encandilado las luces, el destello que observamos a lo lejos en las alturas; quizás nuestro ser primitivo aun encuentra curiosidad y consuelo con esa luz que ve al levantar la cabeza y mirar el cielo.

El patrón ideas-concreción-ideas, que dibuja el mundo que habitamos también en ese acto nos hace posibles, es un molde abierto, permeable a las interacciones, permitiendo que de lo sencillo pasemos a lo complejo y viceversa. No hay manipulación culposa y víctimas inocentes, sino la aceptación de responsabilidad en la toma de decisiones. Las complejidades que desencadenan las interacciones de las distintas dimensiones son propias de cualquier sistema, somos nosotros quienes generamos el primer movimiento y en consecuencia los venideros. Sera entonces, nuestra capacidad de originar sistemas capaces de interactuar dialécticamente; sean políticos, tecnológicos, educativos y los necesarios para empujar la concreción de lo que nos dignifique como seres humanos.

La fortaleza del patrón se encuentra precisamente en su permeabilidad, lo que implica relación y la relación conlleva movimiento conjunto, sintonía. Si bien el poder político imperante impulsa sus miradas y formas, este está sujeto a las decisiones de las personas; asi, los criterios de como funcione el mundo son nuestros criterios, no hay víctimas inocentes, solo personas atrapadas en irrealidades hedonistas del mercado, de criterios humanos deshumanizados que ponen precio a la dignidad. En esta línea, el sistema educativo no es responsable único de su desplome; la falta de sintonía entre sus partes hace que la orquesta desafine hasta perder gracia yvolverse inútil, es necesaria la actualización armónica, que no deseche los criterios fundamentales, sino que revise resignificando lo importante, ajustándolo a la evolución cultural. Es necesaria la dialéctica como herramienta de actualización sincrónica en todo perfeccionamiento cognitivo-cultural.

En consecuencia; hoy, al interpretar la frase que promueve a la educación como factor determinante para mejorar la calidad de vida, muchos entienden y es de comprender, que será el grado de educación el que determine el nivel de ingresos económicos y en efecto reconocimiento social, asumiendo erróneamente que “calidad de vida” hace referencia tan solo a la mejora económica. Asi, una educación que no otorgue remuneración capaz de adquirir y aumentar patrimonio, participar activamente en el mundo del consumismo, no resulta ni necesaria ni justa, develando que el mundo educativo también ha sido invadido por los actuales criterios del mercado; eficiencia y mercantilización. En este punto hoy en Chile, muchos se sienten estafados por la promesa de mejora económica de la educación, ya que, tanto puestos de trabajo profesionales como condiciones laborales y salarios, escasean.

Finalmente, la idea del éxito económico como único fruto ilustre de la educación, siendo una distorsión del mercado que penetró al sistema educacional ha engendrado frustración, angustia y depresión en muchos de sus ingenuos clientes; haciendo real la insoportable levedad del ser, la insoportable idea de la inutilidad de todo esfuerzo. Sin importar lo que hagas nada valió la pena, sigues atascado en el tránsito del éxito hacia el dinero; peor aún, contando con trabajo profesional y salario digno, el mundo no se abre como la tierra prometida, el mundo, los hombres y mujeres que lo habitan tienen sus propias reglas, el éxito económico sigue siendo un beso al viento. La existencia es asi, un conjunto incomprensible de casualidades ordenadas como causa y efecto; sin embargo, todo es fugaz, ya ni tan solo es que duela la pobreza material, el engaño, el desamor, el hambre, el frio, el envejecer, la enfermedad, la propia muerte; sino el hecho de constatar que todo fue por nada; sueños, deseos, necesidades; todo se lo llevó el indolente paso del tiempo.

La sociedad entera ha sido manipulada y todos de una u otra manera pagamos las consecuencias, por lo que todos tenemos la responsabilidad de revelar el engaño, tomando decisiones que nos lleven por senderos que nos den y hagan sentido en la experiencia relacional del vivir con otros en una búsqueda de un desarrollo sostenible y en definitiva, una “calidad de vida” que reconociendo el aporte del valor económico en el vivir, no haga de ello el centro, sino la periferia, como un resultado legítimo de un actuar educado en lo razonable, forjando vidas con sentido de superación y no con egocentrismos conducentes a vidas de papel moneda.

Los criterios del mundo deberían ser los criterios que potencian la posibilidad de lo humano, todo lo demás es artificial, desechable, paraíso del mercado que nos ultraja y tritura como molinillo a la carne para elaborar embutidos, validando la actual cultura del canibalismo social.

Tanto la ecuación económica, la educación y el patrón permeable de conexión que se repite esbozando el mundo, idea-materialización-idea, debería girar en torno a lo que nos de trascendencia, arrancándonos de la ligereza de vidas de papel moneda, dando materialidad a ideas que hagan de la educación lo que fue y es en esencia; una posibilidad de lo humano, un tropezón con un sentido de la vida que nos ilumine y no nos achate, que nos abra los ojos al futuro despertando consciencia, para que en la línea de la libertad nos permita decidir con lo que nos da coraje y sabiduría erradicando el sufrimiento; una conducta humana, ética relacional.